jueves 5 de noviembre de 2009

El guiño perdurable de Francisco Ayala


Con estoica serenidad Francisco Ayala esperó su momento final. A sus 103 años este grandísimo escritor y mejor persona nos ha dejado casi sin despedirse. No estaba anunciada pero sabíamos que su existencia pendía ya de pocos anclajes.

Ya la muerte se llevó a Don Francisco Ayala, tras una larga vida de experiencias y testimonios. Se fue conservando ese inconfundible acento granadino, a pesar de haber convivido con tantas sonoridades del castellano. Pero su voz no va a quedar silenciada por su extensa obra literaria que nos deja.

Si aún no lo conocíamos mucho, con su pérdida vamos a conocerle por su trabajo de vida que nos regala, un regalo para futuras generaciones; seguiremos aprendiendo de su sabia interpretación de El Quijote, o recrearnos con sus ensayos sociológicos y sus reflexiones políticas.

Sin duda, Don Francisco, con la excelencia literaria de su obra y con el espejo social de su trabajo ciudadano, va a tener entre nosotros el lugar que ha ganado en el recuerdo de lo que no debe olvidarse. Ha dejado de ser superviviente de si mismo, como decía, para traspasar el muro que limita la existencia, pero, hasta su final, con ese espíritu libre que le acompañó durante toda tu vida. Una vida en la que su talla humana y su perfil humanista elevó a través de sus lealtades y en medio de sus constantes exilios y retornos, con lucimiento perenne, sin señales de amargura.

Desde el otro lado nos tiende el cabo suelto con que anudar la memoria que le debemos.

domingo 1 de noviembre de 2009

La mala educación en España (1 de 11)

Introducción

Con estos artículos que ahora se plasman en este blog, se tratará de concienciar a la población de un problema, se diría un gran problema, LA EDUCACIÓN, que afecta a todos los ámbitos, tanto sociales, económicos, los políticos, e incluso territoriales de nuestra querida España.
Se trata de un aviso perentorio, un grito de socorro, una llamada de atención que urge resolver, más bien pronto, porque pronto será demasiado tarde, en primer lugar, porque analfabetizar un país es cosa relativamente fácil, pero volverlo a alfabetizar ya no lo es tanto, y en segundo, porque la cantidad de recursos que se derrochan en mantener la ignorancia de nuestros estudiantes se podrían dedicar a otras cosas más útiles. Esto no es una exageración: nunca ha sido el curso más largo, ni han gastado tanto los alumnos en material escolar, ni la administración en mantener a expertos, equipos, gabinetes y psicólogos que asesoren a estudiantes y profesores, y nunca han sido los conocimientos de los primeros tan ridículos ni el desánimo de los segundos tan grande.

La llamada de atención se dirige a todos, pero en especial a los forjadores y entusiastas de tantas reformas educativas que, en pocos años, han conseguido que la cultura de los alumnos baja hasta niveles alarmantes, que la mala educación en la vida cotidiana de los centros suba hasta cotas vergonzosas, y que los profesores estén más hartos, deprimidos y desesperados que nunca. Sus defensores dicen que gracias a estas reformas se ha conseguido la educación para todos, y esto es rigurosamente falso: en una clase donde cada uno hace lo que le viene en gana, porque la administración no respalda la autoridad del profesor y al mismo tiempo protege al alumno, no se está impartiendo educación, se está repartiendo basura. La L.O.G.S.E. dice, en al apartado 3-e de su artículo 2º, que se han de fomentar los comportamientos democráticos. ¿Qué clase de comportamiento democrático es éste, en el que una minoría de alborotadores puede imponer impunemente su ley a los demás? Tampoco ha conseguido, como suele decirse, una educación igualitaria, porque cuando la enseñanza pública se degrada hasta tales extremos, salen ganando los que pueden pagarse un colegio privado. Mucho menos es cierto que los nuevos problemas que se plantean al educador son debidos a una evolución social que ha gestado una juventud más conflictiva. No, si los jóvenes son más díscolos y apáticos que nunca, no es debido a ningún cambio social, es el resultado de una educación equivocada. Se argumenta que hoy los hijos lo tienen todo, y por ello no valoran el trabajo que cuestan las cosas. Es posible que esto sea así, pero la prosperidad no ha suprimido la palabra “no” del idioma, de modo que si los hijos lo tienen todo es debido a la desorientación de los padres, que no se han enterado de lo sano que es decir “no” de cuando en cuando. También se dice que las familias separadas crean problemas que no existían antes. Es cierto, pero los padres que se separan lo hacen porque dejan de quererse, o porque la convivencia es imposible. En cualquiera de ambos casos, no es seguro que el hijo salga perdiendo con la separación. Otra novedad es que los padres están mucho tiempo ausentes. Pues razón de más para aprovechar el poco tiempo que pasan con los hijos para inculcarles algunos modales. Enseñarles a pedir las cosas por favor y a dar las gracias, a llamar a una puerta antes de entrar, a sonarse los mocos en lugar de sorberlos, y a ceder el asiento a las personas mayores en los lugares públicos, no requiere tantas horas de dedicación.
Hay quien, antaño defensor de la reforma y hogaño decepcionado de ella, dice que era buena en sí, pero que no se ha sabido aplicar. No, la reforma no era buena, y no era tan difícil prever el resultado. Ya está bien de achacar sus desastrosos resultados a causas extrínsecas o a factores circunstanciales. La famosa L.O.G.S.E. es un disparate de arriba abajo, y ya va siendo hora de ponerle remedio.
También se dirige este panfleto a todos los preocupados por lo políticamente correcto, a los que piensan que defender una enseñanza rigurosa, exigente y disciplinada no es de izquierdas. Las cosas son exactamente al revés. Una enseñanza presuntamente lúdica, donde no se inculca el hábito de estudio, se convierte en un aparcamiento para pobres, donde están entretenidos hasta que les llegue la hora de convertirse en mano de obra barata. Para que la igualdad de oportunidades sea efectiva, ha de haber una enseñanza en la que cada uno pueda demostrar su valía, su inteligencia y su capacidad de trabajo. Quien defienda lo contrario, está hurtando a los muchachos de origen modesto la única oportunidad que tienen de estudiar en serio y de competir en parecidas condiciones con los que proceden de familias más favorecidas.
Este panfleto se titula antipedagógico porque en nombre de la pedagogía se dicen hoy, con la cara más seria del mundo, cosas a cual más delirante, y a veces en una jerga que suena a esperanto. Es bueno reflexionar sobre la enseñanza, y a ello están dedicadas las páginas que siguen, pero se ha de procurar que las ideas sean razonables antes que novedosas, que se apoyen en argumentos y no en frases hechas, y que se puedan cotejar con la realidad, sea para confirmarlas o desmentirlas. Todo esto, que se le alcanza a cualquiera que comience a investigar en química o en biología, por muy bisoño que sea, parece que se les escapa a algunos de los defensores de la nueva pedagogía, que se preocupan más en manifestar opiniones muy solemnes que en elaborar sugerencias realizables.
Solo queda por lamentar que una reforma que ha dañado sobre todo a los más desfavorecidos haya sido obra del Partido Socialista. Sería de desear que reconozcan de una vez el monumental error y lo enmienden. Cuando esto suceda, muchos de quienes les votan como mal menor (y de estos hay muchos entre los profesores), lo podrán hacer verdaderamente ilusionados.

Tomado del texto “Panfleto antipedagógico” de Ricardo Moreno Castillo
(con permiso del autor)

domingo 25 de octubre de 2009

NO A LA DESTRUCCIÓN DEL PINAR DEL PRADO SANTO DOMINGO


Examinando los Presupuestos municipales para este año, se comprueba el proyecto de remodelación y construcción de la nueva Ciudad Deportiva Santo Domingo, que contiene el Programa de Inversiones del Presupuesto para 2009, en el apartado 452.00, código de proyecto 622.00, de 2007-2-45200-001 y cuyo montante económico asciende a 2.900.000 €.

Una de las ejecuciones previstas es la destrucción de gran parte del pinar existente, 14 hectáreas de pinos, alcorques y encinas, y en su lugar se construirán edificios de finalidad deportiva; una masa arbórea, la de este parque, que amortigua los efectos contaminantes de las saturadas carreteras que rodean Alcorcón en esta zona oeste, con pinos de más de 17 años, cuyo trasplante no es para nada recomendable pues al menos un 70 % no fructificaría.

Es difícil pensar que en cualquier otro municipio se hiciera algo parecido: destruir tal masa arbórea para construir unas piscinas; sencillamente nos tratarían de chiflados.

Como dice en dichos presupuestos, aprobados en Pleno Municipal de diciembre de 2008, este proyecto es totalmente lícito para su ejecución.
Ahora bien, y centrándonos sobre la cuestión de la destrucción de una gran parte del pinar existente, uno se pregunta: ¿qué poder democrático tiene en sus manos el ciudadano para enmendar un proyecto que no está de acuerdo con él? (y cuando me refiero a ciudadano, hablo de todos los que no estamos a favor de que nos expolien el pinar, seamos 10, 1000 o 50.000 ciudadanos).
Aunque las grandes manifestaciones callejeras sirven muchas veces para hacer pensar a los gobernantes sobre sus actuaciones, y el índice de contrariedad ciudadana, la mayoría de las veces éstos se lo pasan por el forro, además de, pienso, no ser el camino más correcto para llevar a buen término tus reivindicaciones.
Pues bien, además de estas manifestaciones que son loables y totalmente democráticas, opino que tenemos los cauces institucionales a nuestro alcance para pedir que se nos escuche, y estas son las Juntas de Distrito, que en su Reglamento de Organización y Funcionamiento, artículo 3, dice:
"Las Juntas de Distrito tienen como sus fines el acercamiento de la gestión municipal a les vecines, fomentando entre estos la preocupación e interés en las soluciones o alternativas a los problemas de su barrio, así como servir de cauce a las aspiraciones del vecindario, etc., ect".

Ya habéis hablado en alguna ocasión de mi ingenuidad cuando denuncio hechos como este, la reconozco y la asumo, no sé si decir que es bondad o tonted de mi carácter. Lo que sí es cierto que prefiero ver el lado puro de las cosas. La Democracia, nuestra democracia (con minúscula) aún no es mayor de edad, no tiene la experiencia necesaria para presumir de unas libertades, con sus derechos y obligaciones, que nos defienda de la injusticias , las desigualdades y las rémoras de tiempos pasados que seguimos aún hoy aplicando.

Las bases para que una extensa Democracia se ejercite están debidamente puestas, pero no se puede decir lo mismo de quien tiene que ejecutarlas.
Por esa razón, y pongo a prueba lo que digo, reclamo mi derecho a no estar conforme con un proyecto municipal por muy aprobado que esté en los presupuestos y que nace realmente no tanto de la demanda vecinal sino del capricho de un partido político que organiza, proyecta y ejecuta a su antojo.
Como primera medida, por tanto, es la de visitar y pedir cuentas en las Juntas de Distrito; como segunda medida, la de reunir todas las firmas de los vecinos opuestos presentemos como aval ante nuestro Alcalde.

Es mi opinión, y como tal os la expongo.

martes 6 de octubre de 2009

Acto del Alcalde - Torero con vecinos en el C.C. Los Pinos



“Cuando los que mandan pierden los papeles, los que obedecen pierden el respeto”

En la última reunión que nuestro Alcalde tuvo con los vecinos en el C.C. Los Pinos, muchos nos sentimos impotentes o quizás ruborizados para transmitir sensaciones de indefensión frente a la prepotencia de un Alcalde de Alcorcón toreador de los envites vecinales.
Asistimos en el coso del c.c. Los Pinos a una irrepetible tarde de toreo vecinal. Nuestro Alcalde, preparado para tal evento, mostró sus mejores artes toreadores y, con capotes de izquierda a derecha, al natural y de pecho, de trinchera o a manoletina, pues supo dominar a un bravo tendido encrespado y mucho por el levantamiento general del suelo municipal.
La crónica comienza con un Enrique Cascallana sobrao que dirían los castizos, futura promesa de los cosos parlamentarios y gran toreador político. Es el Alcalde-torero que pasea el nombre de nuestro pueblo a lo largo y ancho del orbe senatorial. En esta intervención ha demostrado estar en plena forma con fuerza y con ganas ante este nuevo curso político que comienza, a lo mejor su lanzamiento definitivo en la escena política del mundo mundial, y que a buen seguro conseguirá abrirse hueco. Si un Tomás Gómez puede ser candidato a la CCMM, por qué no Don Enrique Cascallana lo puede ser incluso a la presidencia de gobierno, poderío no le falta.
Tras una corta intervención de nuestro Alcalde, salto al coso vecinal un inesperado muletilla, el bloguero Pedro Moreno, que irrumpió dando capotazos tan rápidos como indecisos, era su momento tan largamente esperado y en el que tenía puestas muchas esperanzas en las que exponer sus artes políticas. Tras dar un par de capotazos al Edil Presidente, el bloguero inspirado, fue inmediatamente increpado por la cuadrilla del Maestro que lo introdujo diplomáticamente hacia los burladeros. El torero-alcalde, sabido dueño de una situación que le era propicia cogió su muleta verborera y le enseñó al muletilla cómo se ejerce el arte de la política.
El tendido le escucha embravecido con sus demandas, pero nuestro alcalde-torero va tumbando uno a uno a sus adversarios “si le llaman ladrón él contesta sinvergüenza”; haciéndose dueño y señor de la plaza: “por aquí rectifico, por acá paro la obra porque están los de Telemadrid, por allá arreglo las grietas en los edificios, por acullá propongo otra convocatoria vecinal.
Uno a uno, el alcalde-torero, iba rebatiendo las protestas vecinales, con buena mano izquierda: “es el modelo de ciudad que quiero y por el que me han votado”, decía, “es la ciudad que queremos para nuestros vecinos”.
Esplendoroso lucimiento de un alcalde que promete mejores plazas.
Septiembre de 2009

viernes 2 de octubre de 2009

Plaza de Las Fraguas ¡¡quien te ha visto y quien te ve!!


La antigua Plaza de Los Caídos, hoy rebautizada de Las Fraguas ha sufrido un cambio total en su fisonomía. Hay que tener muy mal gusto para hacer una plaza pública donde lo que tiene que imperar es el deseo de estar en ella y no la frialdad del hormigón que es lo que prima en toda la plaza. Las praderas, los árboles, las fuentes, con sus bancos y espacios para el recreo deben reinar cuando construyes un lugar de reunión como es una plaza pública. Lo que han hecho en su lugar son moles de granito y hormigón y una especie de respiraderos a modo de chimeneas de un barco. Vamos, un fiasco de plaza, un esperpento de plaza pública.

Si ya conocíamos el desastre que se cometió con la plaza de la Hispanidad, lo de la plaza de Las Fraguas roza ya lo inadmisible. No se puede consentir.
¿En qué pensaba el Gobierno local cuando proyectaba el diseño final de la plaza?,
¿Se sentirán orgullosos de la obra realizada?,
¿Qué arquitecto lumbreras hizo este diseño? A lo mejor le han dado hasta un premio, pero al mal gusto.

Poco a poco el arte va desapareciendo de Alcorcón para dar paso a la cultura del hormigón en el espacio urbano cada vez menos verde.
Buena solución sería tirarla, hacerla de nuevo y poner una estatua dedicada a Chiquito de la Calzada “el fistro de la Pradera”.

miércoles 9 de septiembre de 2009

"El botellón", fiesta o desgracia social


El botellón se ha constituido en algo usual en nuestras ciudades. Se puede decir que es la consecuencia de un problema social mal resuelto que llega muchas veces a convertirse en un problema e orden público, como ha ocurrido recientemente en Pozuelo de Alarcón.
Aunque nos duela reconocerlo, la realidad más cruel es que los padres no somos capaces de educar adecuadamente a nuestros hijos; no sabemos o no queremos enterarnos de cómo hacer frente a este problema, y es más fácil delegar la responsabilidad en otros estamentos. Si a esto añadimos el ambiente social que tampoco favorece, tenemos la combinación perfecta, la excusa ideal para que nuestros hijos no aparezcan por su casa en toda la noche.

Se echa de menos la falta de valores que hablen de disciplina, responsabilidad, esfuerzo, trabajo, estudio. Los profesores, a quienes les ha caído casi en exclusivo el problema de esta educación, no tienen medios ni cuentan con el apoyo tanto social como gubernamental, dado la proliferación de leyes a favor del alumno.

Mientras tanto, el botellón progresa y se consolida como un referente de ocio. Cada semana, los viernes y los sábados, cientos de “botelloneros” se reúnen en las zonas de “movida” de cada población. Comienza a las 12 de la noche y termina al amanecer.
En nombre de la libertad y de la cultura algunos ayuntamientos toleran y fomentan con su pasividad que el botellón se propague. Hoy, ya se ven desbordados y, mientras tanto, cada semana los padres esperamos asustados a que nuestros hijos entren por la puerta de la casa, a veces borrachos o drogados.

Comienzan por comprar previamente las bebidas en supermercados y las más de las veces en comercios atendidos por orientales, abiertos hasta altas horas de la noche. A continuación se concentran masivamente cerca de la zona de marcha para consumirla. Beber, dicen, les hace olvidar los malos rollos. Se juntan en lugares determinados, en el caso de Alcorcón, los lugares elegidos son la calle de los Pinos,la Plaza de Carballino,o el aparcamiento de Opción, para que, en torno a un botellón mezclado con licor y bebida refrescante, bolsas de patatas y tabaco, beben hasta la euforia en el mejor de los casos, o hasta el coma etílico en el peor. También, son consecuencia del botellón, la suciedad pos botellón, la violencia desmedida con el mobiliario urbano y la contaminación acústica, por no hablar de trágicos accidentes de tráfico.

Siempre es importante buscar las causas cuando nos encontramos ante un problema. En el caso del “botellón”, creo que han sido muchos los factores que han contribuido a llegar a este punto, y que puede agravarse si no se ataja con urgencia la raíz del problema, pues puede alcanzar con seguridad consecuencias muy graves en el futuro de nuestros e hijos y de nuestra sociedad.
El mantenimiento y vigilancia del orden público no tiene por qué equivaler a represión sino que es una necesidad ineludible de cualquier sociedad democrática. Poco a poco, en no muchos años, nos hemos visto inmersos en una sociedad permisiva en la que es frecuente observar la pasividad de los adultos, ya sean padres, educadores o gobernantes, ante actitudes inmorales

Ciertamente, corresponde a los políticos resolver el conflicto de derechos que se plantean: hacer compatible el derecho de los vecinos al descanso con la diversión de los jóvenes, pero no es de su exclusiva responsabilidad. Siendo este un problema social, todos estamos obligados a asumir la responsabilidad que nos corresponde: padres, educadores, gobiernos competentes y la propia sociedad debemos comprometernos en esta tarea.

Foto: aspecto de un jardín de la calle Los Pinos a la mañana siguiente de la celebración del botellón.

viernes 28 de agosto de 2009

La ruina de la nueva Plaza de la Hispanidad


Es de grato recuerdo para los que llevamos muchos años viviendo en Alcorcón la emblemática plaza de la Hispanidad. Fue de la primeras plazas que se urbanizaron en Alcorcón, pues era un lugar de los más transitados ya que, además de ser el lugar más alto del pueblo, su torre del agua, su calle de le Espada por la que transcurrían los encierros algunos años. Es la plaza la cumbre de un collado cuyo alcor dividía, en sus inicios urbanísticos al pueblo. De un lado, hacia el Oeste, la antigua urbe del centro de la ciudad con el Ayuntamiento, la Iglesia, la tahona, el bar de la Plaza y el bar Brindis; también como no, una de las primeras industrias creadas aquí, Muebles Mobelar, etc, etc.; y ya yendo hacia abajo, la plaza de los Caídos (de la Fragua, en la actualidad), que da salida a varias calles: de los Guindales, las Vegas, de Portugal, donde se construyeron los primeros edificios. Del otro lado, hacia el Este, hacia las Huertas y el Parque Grande, que da acceso al otro barrio simbólico de Alcorcón, San José de Valderas y sus castillos, y más tarde el barrio de Parque de Lisboa, por no extenderme más.
Plaza hermosa y rectangular, terriza y sombreada y con una envidiable fuente que era de las antiguas, de las de siempre, grande, con muchos chorros y con mucho agua. Hoy, cercenada hasta el extremo, el pavimento cubre casi por completo su suelo, con escasos árboles y unos irrisorios chorritos, dan una imagen lamentable.

Uno que añora su pueblo, lo quiere como si fuera suyo pues el él casi ha nacido, ha hecho su vida, su familia y sus amigos, y lo ha visto crecer y hacerse ciudad, ve con amargura como uno de sus hitos ha sido salvajemente destruido. Hay quien me dirá que exagero, que la plaza sigue estando ahí y lo único que ha cambiado es su fisonomía para adaptarla al nuevo aparcamiento subterráneo. Pues puede tener su razón, los tiempos cambian, los coches nos invaden y se construyen nichos subterráneos donde guardar nuestros coches; pero, lo que si es cierto, es que las personas continuamos haciendo nuestra vida social en las calles, en las plazas públicas, al cobijo de la sombra de un árbol, en el descanso de un banco, en la frescura de un césped.
Cuesta trabajo creerlo, no obstante todo eso ha desaparecido. Ya nuestros mayores NO pueden buscar su rincón favorito de sombra pues apenas quedan árboles, ya nuestros niños NO pueden jugar despreocupados y como gesto de consolación se les deja un ridículo parque infantil donde encerrarlos como ovejas, ya todos los vecinos nos encontramos incómodos y NO queremos esa plaza, queremos la de antes, y si no puede ser porque ya los árboles los han arrancado, la fuente la han quitado y el césped cambiado por baldosa, que nos hagan una plaza pública más digna.

Uno se pregunta ¿por qué los políticos hacen las cosas tan mal pudiendo hacerlas mejor?, ¿por qué antes de emprender un proyecto no nos preguntan a los vecinos que tipo de plaza queremos?, ¿son acaso ellos dioses, o dictadores, o peor aún tiranos de nuestra democracia?
Quien lea esto dirá que estoy loco, que es lo que tenemos y no preguntes más y que me deje de tanto protestar. Puede que tenga razón, pero yo me niego, me niego rotundamente a que manipulen mi vida y mi entorno, quiero participar y tener mi propia decisión.
Si esta es la democracia que venden los políticos actuales, lo siento, que se queden con élla, yo no comulgo con su democracia, o más bien su partitocracia.
Muchas cosas tienen que cambian en nuestro querido país, muchas, y mucho nos tenemos que rebelar los ciudadanos si queremos hacer las cosas de una forma más participativa.